alquimista
al ser humano. de paso por si mismo, alquimista de si mismo.
al ser humano. de paso por si mismo, alquimista de si mismo.
camino esta vez con los brazos atrás. y me contemplo.
escucho mis propios pasos gracias a la acústica del museo que soy yo mismo.
contemplo mis cuadros, mis esculturas, mis melodías, mis obras,
hechas e inconclusas bella y crudamente
de los demás, por los demás, en los demás, de mi, por mi, en mi, a mi y a los demás.
continuo caminando, aun con los brazos atrás.
al final me detengo en una escultura, a la que admiro mucho por lo inacabada, por lo burda, tosca y frágil.
la veo con mis ojos, la palpo con mis manos, la huelo, la siento, la pienso, y entro en ella.
y esta vez busco en mi mochila el martillo y el sincel.
camino con los brazos atrás. y me contemplo.
(escribí esto alimentado de la lectura de esta entrega y sus comentarios realizada en esta muy interesante sección escrita por Mora Torres, editora del mismo blog)

